Otro nuevo concepto de "oración"

 

 

 

 

 

Todo lo hasta aquí dicho en esta lección (y, en puridad, en todas las anteriores) no tendría sentido si no se pretendiera con su estudio ahondar en el del concepto básico que ha de estudiar cualquier gramática: la "oración". Para su mejor estudio y para la mejor y más correcta comprensión de muchos de los conceptos que, a partir de ahora, hemos de utilizar, nos serviremos de un ejemplo (tal vez un poco extenso pero de enorme rendimiento didáctico, como se irá viendo) consistente en la siguiente sucesión de expresiones que una nerviosa madre puede emitir tras una alambrada cuando ve a su hijo recogiendo setas en una dehesa sin percatarse del toro que asoma a lo lejos: ¡Phsss! ¡Eh! ¡Juan! ¡Cuidado! ¡Mira! ¡Mira a tu espalda! ¡Mira lo que viene por allí! ¡A que te coge! ¡Cuelga la maldita cesta de las setas en la rama de ese árbol y corre ya antes de que sea demasiado tarde! ¡Corre hacia donde está el árbol que tienes enfrente! ¡Corre hasta allí porque, como no lo hagas, te pilla el toro!... Esta retahíla de expresiones, que van desde un mero ruido gutural humano (¡Phsss!...) hasta una perfecta oración compuesta y compleja a la vez (la última del mensaje), conforma un texto formado por una serie de expresiones oracionales (exclamativas todas en este caso);  este texto podría haber tenido cabida dentro de un posible diálogo entre los dos interlocutores; como no hemos incluido en nuestro ejemplo ninguna intervención del receptor de ese mensaje, nos hallamos, por tanto, ante un soliloquio, el cual conforma un solo parágrafo ya que el mensaje reproducido responde todo él a la misma intención semántica comunicativa; pero en él pueden encontrarse diferentes unidades desgajables las unas de las otras (oraciones) de muy distinta extensión.

Cualquiera de las expresiones oracionales de nuestro ejemplo podría ser perfectamente analizada en sus distintos elementos por la Sintaxis pero, por razones didácticas, elegiremos ahora mismo (en la lección 13ª nos ocuparemos del resto) solamente la que dice  ¡Cuelga la maldita cesta de las setas en la rama de ese árbol y corre ya antes de que sea demasiado tarde! para ejemplificar los distintos conceptos sintácticos inferiores a la oración, pues es esta la unidad mayor que estudia la Sintaxis (las restantes unidades expuestas en el párrafo anterior son estudiadas por la Gramática textual). Iniciamos, pues, nuestro estudio partiendo de la unidad oración y nos fijaremos en la que acabamos de desgajar del mensaje que nos sirve de guía: en ella podemos encontrar tres verbos que producen a su vez dos cooraciones completas y una suboración (unidas las tres por nexos), y todas ellas conformadas por una serie de sintagmas.

            Antes de proceder al desglose de estos conceptos y a su explicación, creemos conveniente justificar la definición de "oración" que proponemos en esta gramática (y que daremos a continuación) dado que tanto la definición tradicional como otras semejantes adolecen de dos inconvenientes que pasamos a considerar:

·        el primero de ellos es la imposibilidad de incluir bajo el tradicional concepto de oración (que la considera, grosso modo, como la "suma" de sujeto y predicado) tanto el hecho de que haya "oraciones" que no presentan sujeto (Llueve); como el de que haya "oraciones" que, independientemente de la elipsis subyacente, sólo presentan al sujeto (¿Quién ha sido? Juan), o al verbo (¡Ven!), o a un complemento (¿Dónde lo pongo? Aquí); como el de que haya "oraciones" que presentan sólo forma interjectiva (¡Ay de los canallas!). Seguir defendiendo que la oración es el conjunto de sujeto y predicado sólo acarrea problemas de inclusión de "oraciones" como las antedichas u otras como  ¡Eso sí que no!; De tal palo...; Consulta de 3 a 5; Aníbal cruzando los Alpes; ¡La guitarra!; Sí;... y sin pararnos a mencionar casos como Entre Juan y Pedro movieron el coche, o Le dispararon un solo tiro, o A Juan le gustan los macarrones, o El niño lleva comidas dos naranjas,... La solución a este problema está en interpretar que, dado que pueden aparecer oraciones sin sujeto (Hay huelga) o sin verbo (La Renfe, en huelga) o sin complementos (La huelga sigue), la oración-tipo castellana es un posible conjunto de tres elementos (sujeto/verbo/complementos) y no de dos (sujeto/predicado); el único elemento oracional que sí podría ser definido como la suma de sujeto y predicado es, curiosamente, el verbo, pues consta de raíz (=predicado) y desinencia (=sujeto), pero, si se acepta esta interpretación, sería absurda la suma de sujeto y predicado cuando dentro del predicado también se halla el sujeto. (Es hora, pues, creemos, de desterrar de las gramáticas la tan traída definición de oración como la unión de sujeto y predicado, no sin antes rendir un breve homenaje a cuantos sujetos han predicado tan famosa definición).

·        el segundo de ellos consiste también en la imposibilidad de incluir bajo ese equivocado concepto de oración a la cuádruple casuística de oraciones simples, interjectivas, compuestas y complejas, que obliga a ciertos gramáticos a distinguir oraciones de proposiciones o de frases o de enunciados, por ejemplo, cuando todas ellas han de ser, por definición, oraciones sin más.

 

Procederemos, pues, a continuación al desglose y explicación de esos conceptos mínimos sintácticos:

 

        La oración o frase (Símbolo O)

Por oración hemos de entender aquella construcción lingüística, simple o múltiple pero unitaria de sentido y de tono, que contiene, al menos, un sujeto, un verbo o un complemento, cuando no una forma interjectiva. Esta definición (que pretendemos que coincida con el tradicional término "frase") engloba, creemos, a cualquier tipo de construcción oracional castellana (sea impersonal, sea simple, sea compleja, sea "proposición",...) pero preferimos añadir dos conceptos inferiores a ella (o subclases dentro de la oración, o modos de presentarse la oración, o como se prefiera) para que, simplemente a efectos didácticos y especialmente con vistas al método sintáctico que desarrollaremos en una lección posterior, nos permita diferenciar gráficamente las distintas tipologías oracionales según se presenten en un nivel "compuesto" o en un nivel "complejo" de la "mezcolanza" oracional. Estos dos conceptos son:

 

Cooración (Símbolos O1, O2, O3,...)

Por cooración hemos de entender aquella oración que aparece unida a otra o a otras en un nivel de equivalencia sintáctica de tal índole que las dos o varias oraciones implicadas (que serán simbolizadas numéricamente en nuestro método como O1, O2, O3, ...) pueden intercambiar su posición en el mensaje a gusto del hablante (lo mismo da decir Si lloviera, cogería el paraguas que Cogería el paraguas si lloviera); este fenómeno o peculiar modo de presentación oracional ocurre siempre en la yuxtaposición, la coordinación y la subordinación; así, en el mensaje que nos va a servir de guía hay, por tanto, una sola oración con dos cooraciones:

·        cooración primera (O1): Cuelga la maldita cesta de las setas en la rama de ese árbol.

·        nexo: y.

·        cooración segunda (O2): corre ya antes de que sea demasiado tarde.

 

Suboración (Símbolo O)

Por suboración hemos de entender toda oración que aparece unida únicamente a otra en un nivel de dependencia o de inferioridad sintáctica de tal índole que la relación entre las dos oraciones implicadas es de inclusión de la suboración en la otra, a la que podríamos denominar "oración-matriz" y a la que se une como un mero añadido complementario; este modo de presentación oracional ocurre siempre en la inordinación sustantiva, adjetiva y adverbial; así, en nuestro ejemplo, la suboración se encuentra incluida dentro de la cooración segunda (antes de que sea demasiado tarde), según explicamos a continuación:

·        cooración segunda (O2): corre ya antes de que sea demasiado tarde.

·        nexo: antes de que.

·        suboración: (antes de que) sea demasiado tarde. Colocamos aquí entre paréntesis el nexo dentro de la suboración pues en la mayoría de los casos los nexos suboracionales remiten al verbo de la suboración que encabezan, convirtiéndose en un elemento más de la suboración (sin perder por ello su valor nexual).

Para mejor ejemplificar lo que decimos respecto a los conceptos "oración", "cooración" y "suboración", creemos conveniente reproducir aquí el ejemplo 19 de nuestro método de análisis sintáctico: en él se apreciará que todo el mensaje analizado es una sola "oración" que está compuesta por dos "cooraciones" (la O1 y la O2), la última de las cuales contiene una "suboración".

 

 

        El verbo (Símbolos V y/o Cóp)

El verbo es la parte nuclear de la oración no sólo porque a él remiten los restantes segmentos oracionales, sino también, y principalmente, porque en su misma forma aparecen condensados los tradicionales sujeto y predicado: así, en la oración ¡Canta!, el lexema verbal cant- equivaldría al predicado y la desinencia -a equivaldría al sujeto. Esta forma verbal puede hallarse presente o ausente (pero fácilmente recognoscible) en el mensaje y alrededor de ella giran todos los restantes elementos de cada oración e incluso otros verbos productores de suboraciones. Los verbos pueden ser clasificados en predicativos y copulativos (y para ellos utilizaremos en nuestro método los símbolos V y Cóp, respectivamente, lo cual nos evita, de paso, el uso de la inadecuada e ineficaz distinción entre "predicado verbal" y "predicado nominal"), pero su diferencia es más teórica que real ya que el único rasgo que los distingue y distinguirá en nuestra gramática será, como veremos en todo momento, la presencia forzosa de atributo en los segundos. En el ejemplo que nos sirve de guía aparecen los siguientes verbos:

·        Cuelga, al que se refiere la maldita cesta de las setas en la rama de ese árbol.

·        corre, al que se refiere ya antes de que sea demasiado tarde.

·        sea, al que se refiere antes (de que)...demasiado tarde

 

         El nexo (Símbolo "nexo")

Por nexo hemos de entender, según ha quedado ejemplificado arriba, aquella forma lingüística que sirve tanto para la unión de cooraciones entre sí como para la inclusión de una suboración en otra cualquiera. En este segundo caso, además de su valor nexual, puede adquirir el valor de sintagma ("pronominalizado", evidentemente). De los nexos nos ocuparemos en la lección 13ª, cuando vayamos a iniciar el estudio de la oración compuesta y compleja.

 

El sintagma (Símbolos SN/SPrep)

 

Por sintagma hemos de entender, como se ha dicho arriba, toda agrupación de palabras que, en cualquier oración (o cooración o suboración), gira en torno a su verbo o a cualquier sustantivo o adjetivo anterior de esa misma oración. En este sentido, los sintagmas que aparecen en el ejemplo que utilizamos son los que siguen a continuación, a los que clasificamos en los dos grupos ya conocidos:

·        sintagmas verbales o "mayores", que giran en torno al verbo (y producen, por ende, tanto al sujeto como a los complementos verbales). Los que aparecen en el ejemplo propuesto son:

o      la maldita cesta de las setas, que responde a la pregunta ¿qué deja?

o      en la rama de ese árbol, que responde a la pregunta ¿dónde la deja?

o      ya, que responde a la pregunta ¿cuándo corre?

o      antes (de que), que responde a la pregunta ¿cuándo sea?

o      demasiado tarde, que responde a la pregunta ¿cuándo sea?

·        sintagmas no verbales o "menores", que giran en torno a un sustantivo o adjetivo anterior (y producen, por ende, los complementos no verbales). Los que aparecen en el ejemplo propuesto son:

o      de las setas, que va referido al sustantivo cesta.

o      de ese árbol, que va referido al sustantivo rama.