La Morfosintaxis

 

 

 

 

            A medio camino entre la Morfología (que acaba de ser estudiada) y la Sintaxis (que lo será próximamente) se encuentra una "posible" parte de la Gramática cuya necesidad de existencia es tan pertinente como difícil de demostrar; este dilema metodológico tiene su origen en que tradicionalmente se ha entendido que la Morfosintaxis habría de ser la parte de la Gramática que englobara en un "cómodo" concepto tanto a la Morfología, como a la Sintaxis, como a los múltiples aspectos gramaticales difícilmente adscribibles a alguna de las dos partes aceptadas; por ello, abundan las gramáticas en las que se acepta la existencia de la Morfosintaxis como solución salomónica englobadora de las "inseparables" Morfología y Sintaxis. No se cae en la cuenta de que el tan traído problema es, en el fondo, totalmente gratuito: la existencia de la Morfología, por un lado, es incontestable; la de la Sintaxis, por otro, también; y la de la Morfosintaxis, como tercera parte en discordia, sin lugar a dudas; pero no entendida esta última como la "suma" de las otras dos, sino como el "complemento" imprescindible de ambas que ha de estudiar ciertos aspectos gramaticales que no son, en puridad, ni enteramente "morfológicos" ni plenamente "sintácticos". En un mensaje cualquiera (sea, por ejemplo, Las cuatro ventanas amarillas las pintaremos con los ojos cerrados), la Morfología nos informa de que el mensaje está formado de artículo, numeral, sustantivo, adjetivo, personal, verbo y adverbio (con los "añadidos" correspondientes y convenientes: del verbo se puede decir -si se realiza un análisis morfológico pormenorizado- que es primera persona del plural del futuro de indicativo del verbo regular de la primera conjugación pintar; y así sucesivamente); la Sintaxis, por su parte, nos informará de que se trata de una oración simple, transitiva, con verbo expreso, sin sujeto expreso, con dos complementos directos y un complemento circunstancial de tiempo; pero ninguna de las dos partes gramaticales, ni la Morfología, por su lado, ni la Sintaxis, por el suyo, pueden informarnos, ni deben (pues no creemos que sea ese su objeto de estudio), acerca de aspectos como:

§        ¿por qué se ha seguido en el mensaje anterior el orden "artículo, numeral, sustantivo, adjetivo, personal, verbo y adverbio" y no otro cualquiera?

§        ¿por qué si cambiamos el orden a Pintaremos ahora las cuatro ventanas exteriores "desaparece" el segundo las?

§        ¿por qué pueden "adelantar" su posición en ese mismo mensaje las palabras exteriores, pintaremos y ahora y no ninguna de las otras?

§        ¿por qué el orden de las tres primeras palabras es inalterable, lo mismo que el de las cuatro últimas?

§        ¿por qué son femeninos y plurales los dos las y ventanas?

§        ¿por qué uno de los complementos directos tiene cuatro palabras y el otro solamente una, que, además, quiere decir lo mismo que las otras cuatro?

§        ¿por qué no se ha expresado el sujeto?

§        ¿porqué las cuatro últimas palabras se escriben siempre así (no puede decirse en castellano con el ojo cerrado ni cualquier otra variante) y además significando otra cosa distinta a la que aparentan significar (las cuatro palabras vienen a querer decir que los que pinten las ventanas lo harán "muy fácilmente, sin que se les plantee ningún problema",  pero en modo alguno que lo harán "sin abrir los ojos").

§         etc.

Cuestiones como las planteadas son estrictamente "morfosintácticas" ya que no tendrían cabida "exclusiva" ni dentro de la Morfología ni dentro de la Sintaxis; ha de convenirse, por tanto, en que es forzosa la existencia de una parte de la Gramática que intente acaparar para su estudio ciertos aspectos difícilmente encajables en moldes sólo morfológicos o sólo sintácticos: y esa parte ha de ser la Morfosintaxis. En el esquema que sigue se muestran los principales aspectos lingüísticos que competen a esta parte gramatical:

 

 

Si comentamos brevemente el esquema en un orden descendente, se apreciará que, de la frase utilizada como ejemplo,

·        el sujeto de la misma no ha sido expresado, por lo que habría de hablarse de elipsis;

·        no obstante el caso de la elipsis, en frase tan corta se ha producido la redundancia de la mención que se realiza sobre unas "ventanas", a las que se señala mediante las construcciones "las cuatro ventanas amarillas" y "las";

·        una de las construcciones de la frase del ejemplo es "con los ojos cerrados", caso evidente de locución o expresión lingüística única en significado pero con varios significantes;

·        en la frase se dan casos de concordancia tanto de género, como de número, como de persona.

·        el orden oracional utilizado presenta varios casos reseñables, como el de la colocación antepuesta al verbo del complemento directo, por indicar sólo uno de ellos;

·        se aprecian también tres sintagmas, con sus correspondientes elementos integrantes.

·        también pueden apreciarse varios tipos de complementos: directo, circunstancial de modo y sujeto.

·        se trata, en suma, de una oración, con sus correspondientes sujeto y predicado.