El adjetivo y el grado

 

 

 

            El adjetivo es la categoría morfológica que indica una cualidad del sustantivo, al que califica de ese modo; de ahí su nombre de adjetivo calificativo: hombre joven, niño bueno, piedras preciosas,... La denominación de adjetivo determinativo que en otras gramáticas aparece para diferenciar al calificativo de las posibles funciones adjetivales de los demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos, etc. (caso de este hombre, nuestro niño, cinco piedras, algunas personas,...) no será utilizada en la nuestra ya que denominar también adjetivos (aunque sea "determinativos") a otras categorías morfológicas distintas al adjetivo calificativo es, simple y llanamente, aplicar criterios sintácticos que nosotros utilizaremos sólo desde la lección 9ª en adelante, cuando dejemos la Morfología y nos adentremos en la Morfosintaxis. Sólo consideraremos adjetivos, pues, a ese sinnúmero de vocablos que acompañan siempre a un sustantivo (esté presente o elíptico en el mensaje: el hombre joven, el joven), el cual es el que les presta el género y el número (de ahí que se convierta el adjetivo en un distintivo sumamente útil para discernir el género y el número de sustantivos dudosos: crisis aguda, crisis agudas). En otro orden de cosas, sería conveniente descartar la idea de que el adjetivo es un mero añadido al sustantivo; si bien ello ocurre en la mayoría de los casos, hay ciertos sustantivos que necesitan forzosamente de un adjetivo para tener existencia en el mensaje: Sus pretensiones son de índole (+adjetivo); Es un farol de traza (+adjetivo); El ataque tuvo consecuencias (+adjetivo); Este niño tiene tendencias (+adjetivo);...

 

Clasificación del adjetivo

Las diferencias que podrían encontrarse gramaticalmente hablando entre unos adjetivos y otros (como la posibilidad o no de aceptar el morfema de grado, por ejemplo: Es muy alto /*Es muy redondo; o su procedencia o no de participios: atento, absorto, bendito, contento, converso,...) son tan inapreciables que difícilmente podría hacerse otra clasificación que la meramente semántica. Desde este punto de vista, los adjetivos podrían ser clasificados atendiendo a si su significación va referida a

·        la dimensión: largo, alto, amplio, delgado, pequeño, profundo,...

·        la velocidad: momentáneo, brusco, sigiloso, fugaz,...

·        las propiedades físicas concernientes a la forma (redondo), el peso (liviano), la consistencia (denso), el sabor (picante), el tacto (rugoso), el olor (fétido), la temperatura (caliente), la sonoridad (ronco),...

·        el color: verde, amarillento, verde botella, azul oscuro,...

·        la edad: antiguo, reciente, nuevo, joven, caduco,...

·        la valoración: bello, excelente, horrendo, espantoso,...

·        las facultades y defectos: capaz, sabio, vago, comilón, activo,...

 

Género del adjetivo

En cuanto al género, los adjetivos no son en sí mismos ni masculinos ni femeninos sino que llevan el mismo que el sustantivo a que se refieren (excepto en los casos de discordancia que veremos en la lección 9ª). El género neutro tampoco les es aplicable pues cuando van acompañados del artículo neutro lo (lo bueno, lo útil) se convierten automáticamente en sustantivos. Suelen ser denominados los adjetivos, según rechacen o acepten el alomorfo femenino,

·        de una terminación (alegre, azul, breve, policial,...) .

·        o de dos terminaciones (claro/clara, bonito/bonita, andaluz/andaluza, regordete/regordeta,...).

 

Número del adjetivo

En cuanto al número, llevan también el mismo que el sustantivo a que se refieren (excepto los casos discordantes) y suelen ser denominados

·        variables (bueno/buenos)

·        o invariables (algunos terminados en -s: isósceles, gratis,...).

 

Modificadores del adjetivo

El adjetivo es siempre una palabra única (aunque pueda tratarse de un compuesto unido mediante guion: científico-técnico), pero puede ir modificado de forma antepuesta o pospuesta:

·        de forma antepuesta, por un adverbio de cantidad, el cual también puede ir modificado de muy diversos modos: muy alto, demasiado alto, más alto, climatológicamene algo más suave, actualmente muchísimo más desarrollado, de ordinario casi siempre muy sola,...

·        de forma pospuesta,

o       por otro adjetivo, en el caso de que se trate de los que indican color: rojo perla, marrón oscuro, ... En este caso puede a veces ir modificado por una construcción oracional de gerundio: rojo tirando a fuego, azul tirando a verdoso,...

o       por una complementación preposicional con sustantivo: útil para el trabajo, amable con la gente,...

o       por un adverbio de tiempo: lamentablemente viejo ya, no contento nunca,...

 

Sustantivo/adjetivo

Aunque el sustantivo y el adjetivo son dos categorías morfológicas distintas (la diferencia más apreciable entre ellos estriba en que mientras que el sustantivo sólo puede ser aplicado a un solo referente de la realidad, el adjetivo puede ser aplicado a multitud de ellos: árbol verde, poste verde, casa verde, papel verde,...), entre ambos podrían encontrarse  muchas semejanzas:

·        comparten, como se ha visto arriba, los morfemas de género y número (gatas blancas), el grado (muy niño, muy blanco), sufijos como el diminutivo (gatitas blanquitas),...

·        muchos vocablos son a la vez y al mismo tiempo sustantivos y adjetivos, especialmente los referidos a personas, sobre todo los concernientes a:

o       defectos: cojo, jorobado, tuerto,...

o       edad: joven, viejo, anciano,...

o       carácter: criminal, noble, pecador,...

o       ocupaciones: militar, intelectual, nadador,...

o       gentilicios: francés, parisino, belga,...

o       creencias: mahometano, conservador,...

·        se han denominado tradicionalmente "nombres adjetivos" y "nombres sustantivos".

·        muchos adjetivos en plural, referidos también a personas, pueden considerarse claramente sustantivos: los malos, los buenos, los débiles, los mayores,...

 

La sustantivación del adjetivo

En muchos casos, el adjetivo pierde su condición de tal y llega a convertirse en una categoría tan próxima al sustantivo que puede hablarse claramente de sustantivación. Estos casos son:

·        cuando no aparece el sustantivo al que acompaña, por elipsis, se suele decir que en el adjetivo se produce la sustantivación, lo que sólo ocurre en contados casos, en todos los cuales incluso es posible encontrar a qué sustantivo calificaría el adjetivo en cuestión: así, joven es adjetivo, pero en la construcción el joven se ha producido la elipsis del sustantivo "hombre", "animal", o el correspondiente a cualquier otro ser viviente y lo que en realidad se ha emitido en el mensaje ha sido el (hombre, animal, árbol,...) joven.

·        además, en el caso de que se encuentren dos adjetivos seguidos, uno de ellos, el primero, se convierte automáticamente en sustantivo con respecto al segundo: sabio francés, francés sabio.

·        la sustantivación real sólo se produce cuando a la forma masculina del adjetivo se le antepone el neutro lo (lo bueno, lo infinito, lo ridículo,...) o su alomorfo el (el infinito, el vacío,...). Con esta sustantivación, el sustantivo resultante pierde sus rasgos de singular y plural, así como perdió los de masculino y femenino: Lo nuevo es la moda, es el mestizaje, son las modas, son los mestizajes.

·        si la sustantivación se produce con el artículo femenino la o masculino el, no es permanente, como con el neutro lo y su alomorfo, sino que es un caso de pronominalización anafórica ocasional que precisa de su contexto: Me probé dos camisas: la verde y la marrón; Me probé dos pantalones: el largo y el corto. En estos casos queda la duda siempre de si se ha producido una pronominalización del artículo o una sustantivación del adjetivo.

·        en ciertos casos, la sustantivación es tal que se convierte en permanente puesto que la elipsis del sustantivo no es percibida ya por el hablante: el (cigarro) puro, la (máquina) locomotora, la (máquina) lavadora,...

·        cuando el cuantificador adverbial que acompaña al adjetivo es forma "plena" (tanto/tan; mucho/muy), o es ya claramente indefinido, se produce su sustantivación: Aquí hay mucho listo; En mi vida había visto tanto tonto; Aquí hay demasiados vivales;...

 

La adverbialización del adjetivo

            Caso análogo a la sustantivación es la adverbialización del adjetivo, de la que podemos señalar las siguientes particularidades:

·        en su forma aparentemente masculina (pues es neutra en realidad) el adjetivo puede ser equivalente a un adverbio de modo (rápido = rápidamente). Así, en La atleta corre rápido o Las niñas comen demasiado lento, tanto rápido como lento han perdido su valor adjetival para convertirse en adverbios (con valor neutro como tales, de ahí que no concuerden con la atleta o las niñas, respectivamente).

·        con preposición, el adjetivo forma multitud de locuciones adverbiales, generalmente de modo: de nuevo, de firme, en serio,...

·        en su forma femenina, el adjetivo adquiere la terminación -mente para convertirse en adverbio: rápidamente, rapidísimamente,... y locuciones adverbiales: a ciegas, a oscuras,...

 

La colocación del adjetivo

La colocación del adjetivo respecto al sustantivo es antepuesta o pospuesta, por lo que suelen ser clasificados los adjetivos en explicativos y especificativos. No obstante, no siempre es correcta esta apreciación pues se producen muchos casos que escapan a esta clasificación, debido principalmente a que el hecho de la anteposición o posposición del adjetivo con respecto al nombre es debida más a la intención psíquica del hablante que a exigencias semánticas del sustantivo, como se ve en el siguiente esquema:

 

 

Si nos fijamos en los ejemplos propuestos en el esquema precedente sobre la colocación del adjetivo, se apreciará que son tres los posibles casos:

 

Antepuestos o explicativos

·        son explicativos o epítetos los adjetivos que van antepuestos generalmente, pero sobre todo los que indican una cualidad inherente al sustantivo a que se refieren: manso cordero, fiero león, verde césped,...

·        el adjetivo antepuesto puede presentar formas muy especiales si no aparece solo: la sin par Dulcinea; las alegres y pícaras criadas; densas, chatas y enormes ampollas; las hasta allí nunca vistas ceremonias, el jamás como se debe alabado caballero,... En los dos últimos casos no se trata en puridad de adjetivos, sino de participios que funcionan como  verbos y por ello llevan sus correspondientes complementos.

·        a veces la anteposición es de tal índole que el adjetivo se coloca incluso delante de otras formas determinantes: así, en vez de Las cuatro espléndidas setas que cogimos o Las varias inusitadas exposiciones que visitamos puede oírse Las espléndidas cuatro setas que cogimos, o Las inusitadas varias exposiciones que visitamos. En casos enfáticos puede anteponerse a todos los determinantes: ¡Muy ricas todas estas patatas!

·        otros adjetivos adoptan la forma apocopada en la anteposición, aunque no siempre, como se ve en los casos siguientes:

 

 

Pospuestos o especificativos

·        Son especificativos aquellos adjetivos que van pospuestos generalmente, pero sobre todo los que indican un rasgo particular y específico, no completo, del sustantivo: casa bonita, casa baja, casa alta, casa altísima, mansión alta, mansión altísima, edificio alto, edificio altísimo,... Si siguiéramos la gradación anterior, llegaríamos al caso del rascacielos, que, por su misma significación no permitiría la forma pospuesta especificativa (alto rascacielos *alto).

·        cuando son varios los adjetivos pospuestos, la lengua admite dos posibilidades en su presentación:

o       la composición, si se trata de dos adjetivos: productos hortofrutícolas, problemas político-sociales,... En el caso de los adjetivos de color, no es obligada la composición: color verde oscuro, cielo azul brillante,...

o       la coordinación, en muy diversas formas: productos hortelanos y frutícolas; problemas políticos y sociales; días borrascosos, pero felices; armario viejo, aunque nunca entero;... En esta construcción, no todos los adjetivos pueden coordinarse entre sí: *persona católica y simpática, *viaje transatlántico y largo,...

 

Posición fija

            Independientemente de que algunos adjetivos adopten la posición antepuesta o pospuesta, esta puede considerarse como fija cuando el hablante considera la unión sustantivo + adjetivo como fosilizada (mero trámite, vía férrea, idea fija, alta mar, puerta falsa, libre albedrío, sentido común, Semana Santa, mala suete, mal agüero, la pura verdad, rara vez, alta frecuencia, alta tensión,...). Respecto a esto, se presentan varias consideraciones de interés:

·        este fenómeno está en el origen de muchas formas sustantivas compuestas que han llegado a lexicalizarse: camposanto, hierbabuena, altavoz, librepensador, malhumor,...

·        caso especial de la posición fija es el de los gerundios ardiendo e hirviendo, que, por ir siempre tras el sustantivo "que arde o hierve", han llegado a convertirse en adjetivos: agua hirviendo, leña ardiendo.

·        ciertos adjetivos pueden ir antepuestos o pospuestos, pero adquieren significación distinta:  pobre hombre pobre, cierto asunto cierto, simple hombre simple, triste hombre triste, nuevo coche nuevo,..., aunque en algunos casos la diferencia significativa es nimia: pequeño detalle pequeño,...

·        el fenómeno anterior es casi idéntico al que le ocurre al adjetivo con los verbos ser y estar, pues con cada uno de ellos significa de modo distinto: ser malo/estar malo, ser transparente/estar transparente, ser vivo/estar vivo, ser negro/estar negro, ser nuevo/estar nuevo, ser interesado/estar interesado, ser débil/estar débil... Esta diferencia significativa se explica por presentar el verbo ser (de modo semejante a como ocurre con la colocación antepuesta del adjetivo) la significación genérica de "siempre", mientras que el verbo estar (y la colocación pospuesta del adjetivo) significan genéricamente "ahora"; obsérvensen estos mensajes: Esta oveja es mansa siempre y por ello es una mansa oveja siempre; Esta oveja está mansa ahora y por ello es una oveja mansa ahora. Se apreciará que ambos mensajes se refieren a dos ovejas muy distintas: una mansa y la otra no tanto, respectivamente.

 

El grado

            Uno de los rasgos más característicos del adjetivo -que, en cierto modo, comparte con cualquier otra categoría morfológica (es más niño que hombre; está más dentro que fuera; es más mío que tuyo; gasta más que gana; ¿Por qué hará tantísimo frío?; come poquísimo; llegó prontísimo; vive cerquísima;...)- es el grado o posibilidad de presentar la cualidad adjetival de forma gradual, comparándola o llevándola a su extremo superlativo. El adjetivo se presenta en el diccionario en su grado positivo o normal, pero la lengua puede usarlo como comparativo o superlativo, como se aprecia en el siguiente esquema, en el que también se incluyen, con afán exclusivamente didáctico, otros fenómenos en los que la gradación puede ser también percibida en castellano. Todos los ejemplos utilizados van referidos al adjetivo "bueno":

 

 

Formulaciones ajenas al grado

            Las formas ajenas al grado que hemos incluido en el esquema no corresponden al grado adjetival, evidentemente, pero nos permiten conocer otros mecanismos de la lengua que conllevan en sí mismos cierto valor gradual, sobre todo en la intención del hablante:

·        en relación con el grado comparativo, ello se aprecia

o       en la gradación de sustantivos (más niño que hombre), u otras formas no adjetivales (más dentro que fuera)

o       en la utilización de los llamados propiamente antónimos, que conllevan una comparación de la cualidad (demonio, malo,...).

o       en interrogaciones enfáticas suspensivas (¿Bueno ese...?).

o       en meras construcciones enfáticas (más que malo).

·        en relación con el grado positivo, los sinónimos indican la misma gradación que el adjetivo en cuestión;

·        en relación con el superlativo, también puede apreciarse este valor

o       en la gradación de sustantivos (muy niño) u otras formas no adjetivales (muy pronto, lejísimo).

o       en los antónimos (santo, angelito,...).

o       en las exclamaciones enfáticas (¡Qué bueno!).

o       en las oraciones consecutivas (Es tan bueno que enamora).

o       en ciertas construcciones de tipo popular (honrado a carta cabal, tonto de capirote, loco de atar, pobre de solemnidad,...).

 

El grado positivo

Si nos referimos al grado positivo, el aspecto más reseñable sería la consideración de que hay muchos adjetivos que sólo admiten este grado (o, mejor, no admiten alguno de los otros dos), por muy diversas razones:

·        por presentar la cualidad ya en extremo: inmenso, celeste, absurdo, lunar, absoluto,... (*muy inmenso,...).

·        por indicar un estado inamovible: asesinado, ciego, casado, católico,... (*Este hombre está más ciego que aquel).

·        por ser colores en -a: rosa, violeta, naranja,.. (*rosísimo).

·        por pertenecer a ciertos compuestos: malsano, multicolor, agridulce,... (*multicolorísimo).

·        por ser agudos terminados en -í: carmesí,... (*carmesísimo).

·        por ser esdrújulos terminados en:

o       eo: férreo

o       ico: colérico

o       fero: acuífero

o       gero: flamígero

o       voro: carnívoro

 

Los grados comparativo y superlativo

Son los grados comparativo y superlativo los que realmente merecen nuestra atención pues consisten en una variación morfológica del grado positivo. El primero expresa, valga la redundancia, una comparación de la cualidad indicada por el adjetivo señalándola en un nivel de inferioridad, o de igualdad o de superioridad; el segundo lleva esa misma cualidad a un extremo, sea en sí mismo (superlativo absoluto), sea en comparación con otra circunstancia (superlativo relativo). Varias son las consideraciones especiales a tener en cuenta (sin detenernos en otras ya expresadas en el esquema 55, a donde remitimos):

·        tanto para el comparativo como para el superlativo, perviven en castellano ciertas formas latinas para algunos adjetivos muy usados:

 

 

§        el grado comparativo produce la casi totalidad de las oraciones subordinadas comparativas: Este niño es más alto que aquel.

§        el grado comparativo tiene significación superlativa en muchas construcciones populares: Es más tonto que Picio, Tiene más años que Matusalén, Es más corto que las mangas de un chaleco,...

 

Superlativo absoluto

El superlativo absoluto  puede presentar tres formas distintas: la primera es la sufijación con  -ísimo y -érrimo (bonísimo, paupérrimo); la segunda es la anteposición del adverbio muy (muy bueno, muy pobre) y la tercera es la prefijación (rebueno, requetebueno,...). Sobre ellas puede añadirse lo siguiente:

·        cuando el adjetivo procede de otro latino terminado en -er, adopta el sufijo -érrimo añadido al lexema originario latino: paupérrimo (y no *pobrísimo), aspérrimo, pulquérrimo, celebérrimo,...

·        respecto al sufijo -ísimo, es el más usual en el castellano:

o       en muchas ocasiones, al añadir este sufijo al adjetivo, pueden producirse alteraciones ortográficas o derivadas de la etimología:

§        cambios de alguna letra por razón ortográfica: vera(z)císimo, po(c)quísimo, lar(g)guísimo,...

§        cambios de alguna letra por volverse a la etimología latina: sacratísimo, amicísimo, fidelísimo,...

§        adiciones de letras como ocurre con benevol(ent)ísimo, benefic(ent)ísimo, magnific(ent)ísimo y munific(ent)ísimo.

§        inclusión de interfijos para algunos terminados en consonante: bribon(c)ísimo, hablador(c)ísimo,...

§        alternancias vocálicas de ue/o: bonísimo, o de ie/e: certísimo...

§        incrementos vocálicos, como en los terminados en -ble: notabilísimo (menos con feble, endeble y doble), o en cursilísimo.

§        reducciones vocálicas, como en amplísimo (pero no en friísimo).

o       muchos adjetivos evitan el uso del sufijo -ísimo, especialmente:

§        adjetivos cultos: cauto (*cautísimo), veraz, sagaz, bisoño,...

§        adjetivos terminados en -ío (tardío,... excepto piísimo), o en -io (necio,... excepto limpísimo, amplísimo y sucísimo), o en -eo (aéreo,...), o en -uo (vacuo,... excepto antiquísimo), o en -ante (tirante,... excepto interesante, importante, amante, brillante, pedante), o en -(i)ente (patente,... excepto frecuente, valiente y caliente), o en esdrújulos terminados en -ico (lúdico,... excepto simpatiquísimo y practiquísimo).

§        adjetivos prefijados negativos: inhumano, insólito,...

·        es frecuente la tendencia reciente a formar superlativos prefijados: superbueno, rebueno, retebueno, requetebueno, sobrebueno, archibueno...

·        respecto a la forma lo bueno que del esquema, ha de recordarse aquí lo que dijimos en la lección anterior al hablar del artículo neutro al referirnos a la forma lo-6, a la que deslindamos de los restantes loes del castellano como una forma enfática y superlativa.

 

Superlativo relativo

El superlativo relativo es, en puridad, una variante del comparativo, cuyas formas vienen a ser las mismas en la inferioridad (menos bueno que/el menos bueno de, peor que/el peor de) y en la superioridad (más bueno que/el más bueno de, mejor que/el mejor de, mejor de lo que/mejor de lo que), no así en la igualdad, ya que la "igualdad" no puede ser llevada a ningún extremo relativo.