Oraciones enunciativas

 

 

 

La enunciación afirmativa y negativa.

            La enunciación es la forma más usual de entonación en el castellano y se aprecia en un ligero descenso tonal al final de la oración. De sus múltiples significaciones sólo presentan cierto interés la afirmación y la negación pues la duda, la posibilidad, el deseo, etc., son meras apreciaciones semánticas, más que tonales o morfosintácticas. De todos modos, el mismo fenómeno de la afirmación y negación es también más semántico que tonal o morfosintáctico, pero a un nivel bien distinto: así, un mensaje como No hace nunca nada anormal es tonalmente enunciativo, semánticamente afirmativo y sintácticamente negativo ya que

·        tonalmente, no existe diferencia alguna en la pronunciación de No hace nunca nada anormal y la de Siempre hace todo normalmente.

·        semánticamente, los dos mensajes anteriores significan exactamente igual, ya que en castellano dos o más negaciones no se destruyen (como sí ocurre, por ejemplo, en inglés) sino que siguen negando: No dio nunca jamás nada a nadie significa en castellano que "se quedó con todo" o "que retuvo" pese a las cinco formas negativas empleadas. Sólo se exceptúa esta regla en castellano, como señalaremos después, cuando interviene la preposición sin (no sin dificultad = con dificultad)  y cuando se trata de un prefijo negativo (nada anormal = normal).

·        sintácticamente, sólo la aparición del adverbio no permite considerar a toda una oración como negativa: No hizo siempre lo que debía = negativa; Nunca hizo lo que debía = afirmativa.

 

Fórmulas de negación

Como se apreciará en el siguiente esquema (en el que comparamos en dos columnas la afirmación con la negación), no son sólo los adverbios anteriormente señalados los implicados en la negación castellana sino también otras formas lingüísticas muy usadas: los prefijos negativos, los indefinidos negativos, e incluso fórmulas tonales especiales.

 

 

Los adverbios negativos

            Son los adverbios negativos las palabras básicas que en castellano se utilizan para producir la negación. Para su estudio, podemos dividirlos en tres grupos:

 

        Nunca, jamás, tampoco/siempre, también

Los tres adverbios de tiempo castellanos que guardan relación con la negación forman un correlato (nunca, jamás/siempre) muy semejante al que interrelaciona al adverbio de negación  tampoco con el de afirmación también, pues presentan una casuística de uso muy parecida.

·        Respecto a los adverbios de tiempo:

o       los que conllevan negación (nunca, jamás) aportan a la oración en que intervienen un ligero matiz negativo que no convierte a la oración en negativa sino que afecta exclusivamente al adverbio-complemento en cuestión: así, en Nunca viene, el sintagma nunca funciona como complemento circunstancial de tiempo, no como partícula negativa del verbo. Para que se produzca oración negativa ha de coaparecer el adverbio no: No viene nunca; No viene jamás.

o       el adverbio siempre es incompatible con la negación, por lo que siempre aparece en oraciones afirmativas: Siempre viene/*No viene siempre.

·        Respecto a los adverbios de negación tampoco y de afirmación también, son ambos formas enfáticas de la afirmación, si bien de signo distinto:

o       tampoco "presupone" una oración negativa anterior (Juan no viene y Luis tampoco viene) pero no por ello convierte en negativa la oración, ya que su valor está en la "afirmación o confirmación de la negación", no en la negación misma.

o       también "presupone" una oración afirmativa (Juan viene y Luis también) y su valor es claramente el de afirmación o "confirmación de la afirmación".

        No

El adverbio no es el que claramente convierte a las oraciones castellanas en negativas, pero ha de tenerse en cuenta que la mera aparición de un "no" en la oración no siempre viene a significar "negación", como puede comprobarse en algunos de los casos que analizamos a continuación:

·        cuando se utiliza como posible respuesta a interrogaciones totales afirmativas, el adverbio no niega rotundamente, de modo semejante a como el adverbio afirma rotundamente; en este caso, ambos adverbios pueden aparecer incluso solos en la oración: así, a la pregunta ¿Viene? puede ser respondido No o No viene; Sí o Sí viene.

·        en oraciones interrogativas de tipo disyuntivo, el adverbio no niega claramente (¿Viene o no viene?, pero la misma oración en situación no disyuntiva (¿No viene?) se convierte en interrogativa retórica ya que lleva implícita la afirmación en la misma pregunta.

·        cuando el adverbio no adopta la forma resumida de una interrogación retórica (Mañana viene, ¿no?) queda abierta la posibilidad de la negación-afirmación; pero si se tratase de Mañana viene. ¿O no?, entonces lleva implícita la afirmación.

·        cuando va acompañado de otras formas negativas en la oración (No vino nunca jamás nadie), la negación es evidente, pero la afirmación queda implícita en castellano.

·        este adverbio es el usado para la negación del imperativo, adoptando el verbo la forma del subpresente: ¡No vengas!

·        si entre el verbo al que niega el adverbio no y este adverbio se intercala algún elemento oracional, la negación puede desplazarse al elemento intercalado: No vengas/No por cumplir vengas.

·        en las oraciones adversativas con sino la primera de las dos oraciones puede ver desplazado al adverbio no hacia otros elementos oracionales: Juan no vino el jueves por la tarde/Juan vino no el jueves por la tarde, sino el miércoles/ Juan vino el jueves no por la mañana, sino por la tarde

·        en algunas construcciones, especialmente con verbos de temor, la presencia del adverbio no en la oración es superflua ya que la significación de la oración es totalmente afirmativa: Juan teme no vaya a suspender (lo que teme es que "sí" vaya a suspender). Otros casos semejantes: ¡Cuánto no habrá penado esta mujer en la vida!, Me quedaré aquí hasta que no me digas la verdad!, Más vale ser feliz con poco que no desgraciado con mucho,...

 

       

El adverbio afirmativo es utilizado en castellano en dos ocasiones bien diferentes:

·        el primer caso se refiere a cuando realmente afirma, y adquiere entonces un valor meramente pleonástico con respecto al verbo al que siempre acompaña, verbo que, en esencia, siempre "afirma" una acción (en él come se afirma que "come"; en él ronca se afirma que "ronca"; en él afirma se afirma que "afirma"; y en él niega se afirma que "niega"); por ello, construcciones como él sí come o él dijo que sí lo haría, ha de entenderse que se trata de "afirmaciones dobles".

·        el segundo caso se refiere a cuando no se afirma realmente, sino que se niega: ello ocurre en ciertas construcciones enfáticas, siempre exclamativas, con una clara significación negativa: ¡Pues sí que estás tú enterado del asunto! (= "No estás enterado"), ¡Sí, sí! ¡A mí me la vas a dar!, ¡Eso sí que no!,... De modo semejante, pero a la inversa, el adverbio no puede conllevar una clara significación afirmativa: ¡No veas qué coche! (= ¡Ve qué coche!).

 

Los prefijos negativos

Los prefijos negativos (no, a-, i,in,im-, des-), si bien no aportan negación a toda la oración, la llevan implícita en los vocablos de que forman parte: la no beligerancia, anormal, irresponsable, inútil, imposible, desaconsejable. Si alguno de ellos entra en contacto con otra forma negativa, se produce en castellano la excepción de que "dos negaciones afirman": no sin dificultad = con dificultad; nada anormal = normal;

 

Los indefinidos negativos

Los indefinidos negativos (nadie, ninguno, nada) se oponen a sus correspondientes afirmativos (alguien, alguno, algo) y conllevan una significación negativa que no afecta a toda la oración: No ha venido nadie, No quiere ninguno,...  Pero, utilizados en oraciones interrogativas, la negación de los primeros equivale a la afirmación de los segundos: ¿No ha venido nadie? = ¿Ha venido alguien?, ¿No quiere ninguno? = ¿Quiere alguno?, ¿No quiere nada? = ¿Quiere algo? Otro indefinido (cualquiera) presenta negación implícita en construcciones como ¡Cualquiera sale ahora a la calle!

 

Otras fórmulas negativas

Presenta la lengua otras fórmulas para expresar negación de muy diversa índole, como, por ejemplo:

·        los nexos de las coordinadas copulativas (como ni) y adversativas (como pero) conllevan una clara significación negativa: Ni hace los deberes ni estudia; Tiene mucho dinero pero poca gracia para gastarlo.

·        la antonimia es, en puridad, un caso claro de negación recíproca: alto = no bajo; bajo = no alto.

·        la litotes es un recurso literario consistente en "negar lo que se desea afirmar": el lo todavía non llegado de Jorge Manrique se refiere al "futuro".

·        no se puede negar tampoco significación negativa a oraciones exclamativas como ¡Me importa un comino!, ¡En mi vida imaginé yo esto! o ¡Quién lo iba a imaginar!