Oraciones "dubitativas", "desiderativas" y "de posibilidad”

 

 

 

 

 

Suelen otras gramáticas, como la de la Real Academia, incluir también en este modo de clasificación oracional a las que podrían ser denominadas dubitativas, desiderativas y de posibilidad, pero, a nuestro entender, no son estas denominaciones pertinentes ya que no guardan una relación con la entonación que no sea la meramente enunciativa, por lo que, si acaso, tendrían cabida como un subgrupo de las enunciativas; así, decir No sé si viene Juan (que, evidentemente, expresa una duda), u Ojalá  venga Juan (que, evidentemente, expresa un deseo), o Quizás venga Juan (que, evidentemente, expresa una posibilidad), son tonalmente equivalentes a una enunciación, es decir, "Yo niego saber si viene Juan", "Yo afirmo mi deseo de que venga Juan", "Yo expreso la posibilidad de que venga Juan". Lo que ocurre en estos casos es que un vocablo básico en la oración (No saber, ojalá, quizás) asume semánticamente lo básico expresado en ella y parece como si lo enunciado constase "casi exclusivamente" de ese vocablo, lo que a todas luces es incierto, como prueba la ausencia de entonación especial en esos casos. La única razón válida que permitiría considerar a las "dubitativas" (pero no a las restantes) como un grupo especial de oraciones equiparable a las "enunciativas afirmativas" y a las "enunciativas negativas" es la de la constatable existencia en castellano de algunos adverbios de "duda"; en este sentido, tan legítima sería la existencia de una enunciación "afirmativa" (caso de Sí viene) o de una enunciación "negativa" (caso de No viene) como de una enunciación "dubitativa" (caso de Acaso -quizás, tal vez- venga). Las exhortativas, por su parte, que también recoge la Academia, entran dentro de las imperativas pues vienen a ser lo mismo.